La interacción psicológica entre
empleado y organización es un proceso de reciprocidad; la organización realiza
ciertas cosas por el trabajador y para el trabajador, lo remunera, le da
seguridad y estatus; del mismo modo, el empleado responde trabajando y desempeñando
sus tareas. La organización espera que el empleado obedezca su autoridad y, a
su vez, el empleado espera que la organización se comporte correctamente con él
y obre con justicia. La organización refuerza su expectativa mediante el uso de
la autoridad y el poder de los cuales dispone, en tanto que el empleado
refuerza su expectativa mediante ciertos intentos de influir en la organización
o de limitar su participación. Las dos partes de la interacción están guiadas
por directrices que definen lo que es correcto y equitativo y lo que no lo es.
Algunos sociólogos se refieren a una "norma de reciprocidad", en
tanto que algunos psicólogos denominan a esto "contrato psicológico".
Todo contrato presenta dos partes fundamentales:
1. El contrato formal y escrito.
Acuerdo relacionado con el cargo que va a desempeñarse, el contenido del trabajo,
el horario, el salario, etc.
2. El contrato psicológico. Expectativa
que el individuo y la organización esperan cumplir y alcanzar con la nueva
relación.
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