La
gerencia de la institución educativa es el proceso a través del cual se orienta
y conduce la labor docente y administrativa de la escuela y sus relaciones con
el entorno (Manes, 1999), con miras a "conseguir los objetivos
institucionales mediante el trabajo de todos los miembros de la comunidad
educativa" (Amarate, 2000: 11) a fin de ofrecer un servicio de calidad,
"y coordinar las distintas tareas y funciones de los miembros hacia la
consecución de sus proyectos comunes" (Álvarez, 1988:23). Para ejercer la
dirección de la escuela se debe contar con un perfil profesional de
competencias, aspecto que abordaremos seguidamente.
Perfil del gerente
educativo
El
gerente educativo ejerce la dirección y orientación de los diferentes actores
de la comunidad educativa así como la administración de los recursos con el fin
de asegurar la calidad del servicio que ofrece, al mejorar la aplicación del
curriculum -amplio y restringido-, los procesos docentes y administrativos, así
como las relaciones de la escuela con su comunidad y entorno.
Estas
funciones determinan el perfil de competencias que debe poseer el director,
asociadas con: 1) el manejo de las relaciones interpersonales, ya que como
líder representa a la institución ante la comunidad educativa y organismos del
sistema escolar y otros entes externos. Su rol es motivar y estimular la
participación y compromiso con las labores docentes, administrativas y
proyectos a acometer (Álvarez y Santos, 1996); 2) el manejo de la información
que obtiene en su interrelación con los agentes de la comunidad educativa y su
entorno, obteniendo así una visión de conjunto de la realidad de la escuela y
de los procesos docentes y administrativos, la cual facilita el diagnóstico y
la dirección de los proyectos y de la escuela en su conjunto; y 3) la toma de
decisiones y la autoridad para emprender nuevos planes, organizar el trabajo,
asignar las personas y recursos disponibles para su ejecución (Mintzberg y
Quinn, 1993).
Sus
principales funciones en la dirección de la escuela serían: 1) representarla
ante las instancias del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes y demás
instituciones y entes de carácter educativo; 2) dirigir y coordinar sus
actividades; 3) dinamizar sus órganos de dirección y consulta, así como la
participación de la comunidad educativa; 4) organizar y administrar el personal
y recursos asignados; 5) asesorar a los docentes en la adaptación del
curriculum y las prácticas pedagógicas; 6) impulsar programas y proyectos de
innovación y formación docente; y 7) atender y orientar al alumnado y
representantes (Noriega y Muñoz, 1996; Estebaraz, 1997).
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